Conocer nuevas personas traducir distinguido

Esta información es impepinable, si queremos verlo así. Y en cuanto a las palabras, cuando nos envíen el documento para traducir o para verlo solo si estamos en proceso de elaboración de presupuestocerciorémonos de que la cantidad de palabras es correcta. A todos se nos puede pasar, incluso al gestor de proyectos o al cliente directo, así que es importante comprobar que todo esté bien desde un principio. El tiempo es dinero. En cuanto al honorario, que quede claro si es por texto origen o texto meta. De ser así, preguntémonos si de verdad es justo para nosotros. Recalco para nosotros, porque aunque hay que ser conscientes de los precios de mercado para no perjudicar al sector y a nosotros mismos, cada uno tiene sus circunstancias. Aunque nos aburra, tal vez nos interese aceptar el encargo porque vamos descargados de trabajo, porque nos interesa mantener al cliente o porque lo necesitamos económicamente. Pero en ese caso, seamos conscientes de lo que nos va a suponer.

El día en que toqué fondo

Es decir, soy autónoma y vendo tiempo. Hoy por circunstancias, el día se me hace especialmente cuesta arriba. Por eso de lo difícil que nos lo ponen a los jóvenes y no tan jóvenes emprendedores aquí en España.

~ Blog sobre lenguas y traducción

Autosuficiente, años Autónoma, años Empero ojo: no la cambiaría por carencia. No debes aferrarte, debes ser lene y no dejar nunca de agenciárselas clientes y de mejorar en todos los aspectos de tu negocio. Aprendí mucho de lo que sé afuera de la Universidad. Me gustaría que en las conferencias y talleres denial solo cuenten casos de éxito estrella también el tiempo que toma establecerse para vivir de esto. Me hubiese gustado estudiar otra carrera y después haberme especializado en traducción como ingenio. Al menos en mi país denial hay cursos especializados de traducción, siempre enseñan lo mismo.

Mi primera experiencia fuera de casa

Por algunas sólo he estado de paso, mientras que en otras he vivencial durante semanas e incluso meses. Poca gente lo sabe, pero cuando salí de casa por primera y me fui a vivir a Seattle lo pasé muy mal. Fueron unos meses muy duros en los que me sentí triste y aislado. Hoy quiero compartir contigo esa historia y las lecciones que aprendí en ese era de mi vida. Era la primera vez que dejaba el nido, empero no para irme a la aventura sino a un entorno amigable. Empero el año siguiente fue muy aparte. Microsoft me hizo una oferta de trabajo y me marché a Seattle sólo con billete de ida y por un periodo de tiempo abstracto.


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